En una sociedad inmersa en la cultura de lo rápido y lo, a menudo, vacío, se han ido perdiendo algunas costumbres que, incluso para los mayores amantes del progreso (o los mayores detractores de lo tradicional, lo que prefiráis) ha supuesto un duro golpe. En este post me centro en una de estas tradiciones que, habiendo gozado de muchísima popularidad durante décadas, se había visto reducida a un vestigio en los núcleos frikis más exclusivos. Hoy día, y como una de las pocas herencias positivas de la pandemia que nos lleva azotando desde principios de 2020, somos testigos del renacer de los juegos de mesa.

El aburrimiento, el “quecoñohagoyoahorismo” y otras partidas ganadas

Afrontémoslo, lo hemos llevado regular. Si, vale, algunos mejor que otros, pero en general hemos sufrido uno de los más extensos e intensos momentos de “quecoooooñohagoyoahora” de nuestras vidas. Estar encerrados en casa durante meses, sin apenas relacionarnos entre nosotros, nos ha llevado a enfrentar situaciones que nunca habíamos experimentado. Una de ellas ha sido EL ABURRIMIENTO. Si, así, en mayúsculas. Un tedio ‘godlike’ que nos llevó a exprimir todas las plataformas de streaming habidas y por haber. Y hemos comprobado que hay una cantidad de ficción audiovisual que uno puede tolerar sin que se le empiece a ir la olla.

En mi caso el umbral estaba muy alto, pero después de tragarme por segunda vez las cuatro temporadas de Battlestar Galactica, lo acabé cruzando. Y es en estos momentos en los que nuestra mente tira de instinto de supervivencia, recuerda momentos pasados de disfrute y despreocupación y nos lanza mensajes del tipo “pues me echaba un Monopoly”. Así, sin anestesia ni nada.

Monopoly clásico, El renacer de los juegos de mesa

 

Juegos de mesa, recuerdos y apuñalamientos varios

Tras una visita al trastero nos encontramos sentados en la mesa del salón con una montaña de juegos de mesa que han ido acumulando polvo durante eones. Hay que reconocer que tiene algo mágico ese momento en el que cogemos un trapo y empezamos a lustrarlos. Porque en situaciones estresantes (y estaréis de acuerdo conmigo en que una pandemia vírica que nos recluye en casa lo es) la memoria puede hacer maravillas; y con el Munchkinen las manos recordamos los momentos de risas y apuñalamientos entre colegas, que son los que molan; con el Trivial nos abordan momentos pasados de pique máximo con nuestros hermanos, primos o cuñados (malditos sean ellos y su repelente sapiencia); y mientras seguimos repasando las cajas que se amontonan junto a nosotros, sin darnos cuenta, ya tenemos una sonrisa en la boca.

Cada uno lo vivió de una forma; muchos pasaron el confinamiento solos y se entregaron al juego solitario… el de cartas, no seáis mal pensados. Aunque…bueno…Ejem. Otros hicieron cuarentena con sus compañeros de piso, parejas, hijos y/u otros familiares, y, si bien el aburrimiento compartido es menos aburrimiento, es cierto que las posibilidades de conflicto crecen con el número de convivientes. Como diría nuestro buen amigo Hommer..

 

En estas situaciones nada mejor que agarrar un juego y calmar el ansia homicida comiéndole todas las fichas al cuñado en cuestión, apuñalando al elfo de tu compañera de piso, o dándole jaque mate al repelente de tu hermano. 

¡Hagan juego!

Tras un revival de largos meses jugando hemos llegado a recordar por qué nos molaban tanto los juegos de mesa allá por los tiempos en los que los teléfonos no permitían mucho más que hacer llamadas y mandar SMS. Y parece que muchos hemos cogido inercia y ya no queremos volver a dejarlo. En mi caso particular, voy a hablaros de los tres juegos que me tienen ‘to loco’. Agarraos que vienen curvas…

Munchkin: mata a los monstruos; roba el tesoro; apuñala a tus amigos

juego de mesa en juegos de cartas

Para hacer amigos

Un juego cuyo slogan es “Mata a los monstruos; roba el tesoro; apuñala a tus amigos” no podía tener desperdicio. Basado en los más “casposos” juegos de rol, esta pequeña joya saca el sádico inmoral y oportunista que, a mayor o menor profundidad, todos llevamos dentro. A día de hoy, el juego ya tiene 13 expansiones. Si, habéis leído bien, ¡¡13!! (os vais a quedar con todas las ganas de hacerme la rima en mi cara, y lo sabéis)

No, en serio… bueno, todo lo serio que se puede uno poner hablando del Munchkin; las mayores risas de mi vida posiblemente me las he metido jugando a este sencillo pero hiper divertido juego de cartas. De verdad, ya tardáis…

Dixit; imaginación al poder

Dixit - Juegos de mesa en juegos de estrategia

Una obra de arte de la que ya te hemos hablado

Me vais a perdonar, pero no puedo describir dixit sin usar la expresión ‘puta maravilla’. Es que es así, sin más adornos. No conozco a nadie que haya probado este juego y se haya quedado indiferente. Es una adaptación del antiguo juego “diccionario”, en el que un jugador elegía una palabra extraña del diccionario y el resto de los jugadores escribían anónimamente una definición que pareciera real para conseguir el mayor número de votos, a la vez que debían intentar votar la definición correcta.

De forma análoga, en el dixit tendremos que intentar que una pequeña narración, frase o palabra dada por el jugador “cuentacuentos” (que se va alternando entre todos los jugadores) encaje con alguna de las cartas ilustradas que tenemos en nuestra mano. Y, claro está, deberemos intentar descubrir cual es la carta que usó el cuentacuentos para ilustrar su frase.

  Estrategia, inteligencia, psicología y sobre todo, montañas de imaginación. Absolutamente imprescindible para un juego del que os hablamos más extensamente aquí.

Black Stories. ¿Te van las historias morbosas?

Black Stories en El renacer de los juegos de mesa

 

Llamadme simple, pero este es el tipo de juegos que me atrapa; sin mucha parafernalia, fáciles, sencillos, al grano. Black Stories es otro juego basado en un clásicazo cuyo nombre variaba según la región. Yo lo conocía como “misterios” y en él se describía una situación que implicaba un acontecimiento más o menos traumático (muertes, asesinatos, accidentes e intrigas en general). Los jugadores tenían que averiguar cual había sido la cadena de acontecimientos que había llevado a la escena final descrita por el “guardían del misterio”, haciendo preguntas que dicho guardían solo podía responder con ‘sí’ o ‘no’.

Black Stories es esto, tal cual. De hecho, más que una adaptación, es un ‘lavado de cara’ del juego original, añadiendo cartas con ilustraciones sencillas que pueden (o no) darnos pistas. Un juego que apela a nuestra imaginación, intuición y capacidad de ser retorcidos. Con estos ingredientes, la diversión está garantizada.

Menciones especiales

Posiblemente os estaréis preguntando por qué he hablado solo de juegos tipo ‘cartas’. Es bien sencillo; son mis favoritos. Eso no significa que sean los mejores, simplemente son los que mejores ratos me han proporcionado a mí. Pero no estoy cerrado ni mucho menos a otras categorías. De hecho, aquí os dejo una pequeña lista de juegos que también me han hecho pasar ratos memorables.

AZUL: Decora el palacio real del rey de Portugal Manuel I. Para decorador@s de interior sin TOC.

CATAN: Negocia, colabora, gestiona… ¡coloniza!. Para los emperadores y emperatrices de la casa.

TRIVIAL: El juego de preguntas por antonomasia. Para futur@s ganador@s del “rosco”.

CLUEDO: Investiga los asesinatos y descubre el quién, cómo, cuándo y dónde. Para aprendices de Hércules Poirot y Mrs. Marple.