Hace casi un cuarto de siglo que se gestó uno de los personajes más exitosos de la literatura, no ya infantil sino universal. Harry Potter vino a poner magia en las vidas de millones de personas. Niños y no tan niños nos enganchamos a unos personajes y unas historias llenas de fantasía, pero también de humanidad. ¿Cuáles fueron las claves del éxito de la saga de J.K. Rowling?

La magia no tiene edad

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La evolución de Harry Potter hasta “guaperas interesante”

Si, Frikingos, hoy por hoy no importa cuántos años se tiene cuando uno lee o visiona la saga de Harry Potter. Mucha gente sigue acusándola de infantil y sencilla. Sin entrar a valorar lo que nos parecen este tipo de juicios, lo que si que podemos decir bien alto y bien claro es que esta obra puede ser todo menos sencilla. Y es que el universo creado por J.K. Rowling, a pesar de caer en los tópicos y clichés en los que caen TODOS los escritores de fantasía (incluido mi amadísimo J.R.R. Tolkien y al que puedes encontrar en La Biblioteca) posee una riqueza y una profundidad totalmente impropias de una obra que podamos considerar infantil. Dicho esto, es obvio que gran parte del éxito de Harry Potter reside en que conecta directamente con nuestro niño interior; le habla de sus sueños y sus deseos, y se los cuenta en una historia magistralmente hilada.

¿Por qué amamos Harry Potter?

Pero esto no es todo, claro. Hay más motivos que han hecho que Harry Potter se mudara indefinidamente a nuestros corazones. Aquí van unos cuantos:

1. El mago que llevamos dentro

Así como Harry desconocía su herencia mágica, nuestro niño interior piensa que en cualquier momento puede recibir también una carta de Hogwarts y tener la posibilidad de desarrollarse como mago. Insisto, de igual vuestra edad; el niño interior no entiende de edades ni del paso del tiempo. Y…¿a quién no le gustaría ser mago y poder hacer trampa en los exámenes, o hacer que le crezca una cornamenta a nuestro jefe? Mmmm…mucho Voldemort en potencia hay por aquí.

2. Hogwarts mola un huevo… de basilisco

¿Un pedazo de castillo entre montañas, lleno de pasillos secretos, escaleras móviles, juegos alucinantes, bailes glamurosos, capas de invisibilidad, fiestas interminables y banquetes mágicos? ¿Esquiusmi? ¿Dónde firmo? Las mismas ganas que tendríamos de atender a clase en Hogwarts que en en nuestros colegios e institutos muggles. Seh… seguramente.

3. Personajes mágicos

Magos super poderosos, villanos vestidos de héroes, héroes vestidos de villano, antihéroes y toda la variedad que uno se pueda imaginar. Es indudable que una de las claves de que amemos la obra de J.K. Rowling es el mimo con el que construyó los personajes de su universo. Intentando no descuidar humanidad, motivaciones ni historial, la autora les dio la suficiente profundidad como para que no resultaran planos. Así, uno de mis personajes favoritos, Severus Snape, consigue confundir, no solo a Harry y sus amigos, si no a la mayoría de lectores, que no sabía que etiqueta colgarle. Y es que, como la mayoría del elenco de secundarios de la saga, Snape es complejo y rico en matices. Y no lo olvidemos, podemos tener la mejor de las historias entre manos, que si los personajes no te enganchan, el conjunto no funcionará. Harry, Hermione, Ron, Dumbledore, Minerva McGonagall, Hagrid, Dobby, Dolores Umbridge, Beatrix Lestrange, Lord Voldemort… desde luego, hay donde elegir. ¿Cuál es vuestro favorito, Potterheads?

4. Criaturas fantásticas

Perros de tres cabezas, mortales basiliscos, arañas del tamaño de un armario ropero… la lista de animales extraordinarios que aparece en este mundo es tan extensa e interesante, que dio lugar a la creación de otra saga cinematográfica del universo Potteriano, Animales fantásticos y donde encontrarlos, que a día de hoy sigue abierta. A pesar de que la introducción de estas criaturas no es especialmente original, puesto que la mayoría bebe de la mitología e imaginario clásicos, siempre molará verlos en acción, atacando o ayudando a los héroes. Si os dan miedo los bichitos, no duraríais un ‘alohomora’ en el mundo de Harry Potter, ya os lo digo yo.

5. La comunidad

 La capacidad que tiene este universo de reunir y conectar a sus seguidores es asombrosa. que estás leyendo esto, seguramente has jugado más veces de las que reconocerías al “a qué casa de Hogwarts perteneces”. Y además, cuando encuentras gente con la que puedes hablar sobre tus pasajes favoritos, los hechizos o tus Funko Pop de Harry Potter, te sientes en tu salsa. ¡Eres todo un Potterhead! Esta comunidad rivaliza en solidez con otras míticas, como las de Star Wars, Star Trek o El señor de los anillos. Y si alguien os dice que estáis siendo unos frikis infantiloides, siempre podréis apuntarle con vuestra varita y gritarle “cave inimicum!”

…pero haberlas…

Vivimos en un mundo muggle en el que nos han enseñado desde pequeños a rechazar lo mágico. Cualquiera que habla de cosas que traspasan la razón y ‘lo normal’ empieza a ser tachado de rarito, tarado o directamente loco. No vendré yo a ser aquí el que parta una lanza en favor de la existencia real de la magia, pero es curioso, como poco, que siempre haya habido un estigma persiguiendo a todo aquel que pensara “fuera de la caja”. Mucha de esta gente que desea (o intuye) que haya algo más que lo que nos enseñan, acaba aficionándose a las teorías de la conspiración, o a literatura fantástica…¡o a ambos!

Creo que hay un deseo ardiendo en lo más profundo de nuestro ser, que la lógica mantiene controlado en áscuas, en mayor o menor medida, intentando evitar que se extienda. Libros como Harry Potter son el combustible; nuestra imaginación, las cerillas. ¿Os animáis a ver este mundo muggle arder? ¡Incendium!