Frikingos

TRIBUto FRIKI

Desde 50€ envío ¡GRATIS!

Figuras exclusivas

Nuestras figuras de acción quieren completar tu colección exclusiva. Nos encantan los clásicos.

Los Funkos más Frikingos

No queremos que encuentres lo típico. Funko Pop! de cine, series, anime, gaming y mucho más.

Reservas

Suscríbete, reserva sin coste y te avisamos por correo en cuanto lo tengamos en almacén

Regalos

Los regalos más frikis para cualquier ocasión y de todos los precios. Tazas, libretas, deco, ropa…

Anime

Las resinas más guapas de las series Anime que más te gustan. One Piece, Dragon Ball, Sword Art Online…

Popular

Marvel, Dc Cómic, Star Wars, The Mandalorian, El Señor de los Anillos o clásicos como Cazafantasmas.

La figura del coleccionista y el coleccionista de figuras

La figura del coleccionista y el coleccionista de figuras

En la figura del coleccionista y el coleccionista de figuras hablamos de la historia y las motivaciones de los coleccionistas. ¿Qué nos impulsa a seleccionar, recopilar, ordenar y exponer los mal llamados “juguetes de adultos”? ¿Estamos mostrando rasgos infantiles por hacer acopio y gala de nuestra colección de figuras?; o por el contrario, ¿Hay algo más detrás de este hobby que engancha a gente de lo más diversa?

Historia del coleccionista

Uno de los rasgos más característicos e interesantes del ser humano, y lo que nos diferencia de muchos otros animales inteligentes, es nuestra capacidad de crear. Desde las pinturas rupestres prehistóricas hasta los actuales blockbusters del cine, pasando por todo tipo de manifestación artística: música, literatura, arquitectura y, como no, escultura. Sin entrar en consideraciones sobre qué implica “el arte” en sí (esto daría para eternas discusiones), encontramos un punto común en toda manifestación artística; el afán de comunicar sentimientos concretos del artista.

Tanto tienes, tanto…sabes

Una biblioteca con los menores títulos de ciencia ficción. terror, fantasía y rol

Los museos y bibliotecas de la antigüedad supusieron el inicio del coleccionismo como fenómeno social. En un principio eran estamentos de la propia ciudad que se encargaban de seleccionar, recopilar y exponer (¿os suena de algo?) tratados matemáticos, médicos, biológicos, humanos… conocimiento al fin y al cabo. El caso es que a los ciudadanos les gustaba saber que había alguien preocupado por ordenar y guardar este conocimiento, y que en cualquier momento podían tener acceso a él.

El renacimiento del coleccionista

Conforme evolucionaba el ser humano, también lo fue haciendo el coleccionismo. Ya en el renacimiento había surgido la figura del Patrón o Mecenas, que eran personas o fundaciones con riqueza y poder que protegían a los artistas y adquirían y promovían sus obras. En estos casos ya no había tanto un afán de obra social como una necesidad de predominio y superioridad de un mecenas sobre los demás; quién tuviera las mejores obras y favoreciera el desarrollo de los mejores artistas, tendría más relevancia. Sería el actual y menos elegante “a ver quién la tiene más grande”. Ni que decir tiene que el artista “protegido” acababa por adaptar sus capacidades al apetito artístico de su patrón; a veces incluso las adaptaba a apetitos más… diversos; de ahí vendría la expresión “¿me-cenas?”. Venga… hasta luegui.

El coleccionismo de hoy

Y ya por fin llegamos al coleccionista contemporáneo, si, a tí, que seguramente te estés preguntando por qué te he soltado todo este rollazo histórico acerca del coleccionismo. Pues principalmente porque no hay posibilidad de explicar de forma clara y concisa por qué nos gusta tanto coleccionar. Necesitamos de un contexto histórico y social para empezar a formarnos nuestra propia opinión sobre ello (porque, tenedlo claro, será al fin y al cabo una opinión, no hay consenso psicológico que explique este impulso)

El arte de coleccionar

El coleccionista es un voyeur, un hedonista visual que goza sabiendo que allá donde mire encontrará escenas, materializadas en figuras, que le removerán. Y como ese mecenas del renacimiento, encuentra cierto deleite en saber que su patrimonio es el más exclusivo. Ya no importa lo que siente el artista; solo importa lo que causa en ese pequeño dios de su propio universo que es el coleccionista.

Juicios y prejuicios

Si eres un coleccionista que se precie de serlo, seguramente te habrán preguntado alguna vez algo del estilo “¿por qué acumulas cosas que no usas?” o “¿no eres un poco mayor para tener esos juguetes?”. Sí, a la gente le encanta juzgar. ¡Qué chorprecha! Ya sea porque necesitan tener todo etiquetado y bajo control (malditos sean, son coleccionistas y ni se dan cuenta) o porque les sale de sus partes nobles, el caso es que piensan que necesitas un motivo para hacer algo que ellos no harían. Y como lo que ellos no harían se escapa de toda lógica universal (introduzca aquí su emoji de paciencia), pues hala, etiqueta al canto: inútil, absurdo… infantil.

Una colección de motivos

¡Pues claro que hay un motivo para coleccionar! La cuestión es ¿necesitamos saberlo? Sinceramente, todos nos movemos por deseos y miedos. Nos acercamos a aquello que nos produce placer y nos alejamos de lo que nos provoca sufrimiento; tan sencillo como eso. ¿Puede nuestra necesidad de coleccionar responder a un sentimiento de nostalgia de tiempos mejores? ¿Puede responder a una obsesión por controlar y etiquetar que rige nuestra mente? Vamos a acabar antes si decimos que hay tantas razones como coleccionistas.

Y es que cada uno, y dependiendo de lo que coleccione, tiene su propia motivación, consciente o inconsciente. Y si no nos importa entenderla a nosotros mismos, imagina lo que nos importará si el resto de la gente la entiende o no. Entre cero coma cero y nada. Por eso acabamos por abandonar con presteza las conversaciones sobre coleccionismo con personas ajenas al mundillo, y por eso formamos vínculos rápidamente con personas que lo viven como nosotros. Entre coleccionistas nos entendemos.

“…es como el fútbol. Dos bandos pueden desear ardientemente vencerse el uno al otro y hasta odiarse mutuamente como bandos, pero si alguien se acercase para decirles que el fútbol es un juego idiota, que no merece la pena de jugarse o interesarse por él, se unirían para oponerse al intruso. Lo que cuenta es lo que se siente, y nada más.”

El coleccionista. John Fowles.

Tipos de figuras de colección

En cuanto a mí, he de confesar que siento debilidad por las figuras de acción de manga y anime. Si estáis leyendo este post es muy probable que seáis aficionados a coleccionarlas, y que conozcáis perfectamente qué son. Pero también puede ser que la curiosidad os haya traído hasta aquí sin ser aficionados. Sea como sea, y por haber aguantado como unos campeones, os voy a contar por encima qué tipo de figuras os podéis encontrar; quién sabe, quizás descubráis una nueva pasión.

La clasificación que nos ocupa no entra a valorar los materiales, que serán los habituales: plástico, PVC o resina; esta clasificación responde a la morfología y escala de la figura.

Nendoroid

Da miedito, la verdad

Figuras estilo chibi, o sea, de torso pequeño y cabeza para siete pescuezos. Es el equivalente asiático y más elaborado de los Funko pops. Son las que más abundan y, posiblemente, las favoritas de la mayoría de los coleccionistas. Sus temáticas son muy variadas, desde el manga hasta el cómic occidental, pasando por franquicias como El señor de los anillos, El mandaloriano, etc. Por lo general son figuras de unos 10 cm, con pie transparente perforado (para facilitar la sujeción de la figura) y cabezonas como ellas solas, lo que les da el aspecto ‘kawaii’ (que viene a significar tierno o cuqui en japonés) Si se te ha ocurrido la broma de ¡Qué guay! mereces que se te desconche tu figura favorita, por chungo. ¡Next!

Figmas

En nuestra tienda puedes encontrar algunos ejemplos en Dragon Ball o anime

Otro tipo muy extenso. Son figuras de entre 11 y 24 cm de temáticas variadas también, aunque las más abundantes serían las relacionadas al manga/anime y los videojuegos. Hay dos tipos de figmas:

 Xtra Figures: Figuras rígidas con un pie generalmente de color negro con adornos y símbolos de la serie a la que pertenece.

Figuras articuladas: Figuras manipulables sin peana. Los más puristas no los consideran artículos de colección, sino más bien “juguetes”, puesto que al ser articulados, son susceptibles de sufrir deterioro, lo que indudablemente haría que se devaluaran. Pero ya sabéis aquello de: “si si… va a ser articulo de coleccionista lo que tú me digas… campeón”.

HQS

Figura de acción Thor y Rocket Racoon de Marvel
Figura exclusiva, edición limitada y mejor precio garantizado

Son las High quality figures. Vendría a ser la “champions league” de las figuras de acción. Nos encontramos con pequeñas obras de arte que cuentan con todo lujo de detalles, mostrando hasta los lunares característicos de los personajes (no, no exageramos). Representan escenas épicas de estos personajes, ya sea luchando o adoptando sus poses más características. Suelen venir acompañadas de accesorios extra, como podrían ser paisajes de fondo y cosas por el estilo. Son figuras bastante frágiles que suelen requerir de sitios especiales para su exposición, como por ejemplo vitrinas o urnas. Spoiler: No son baratas, pero creednos que merecen cada céntimo invertido en ellas.

Gashapons

Los ‘capsule toys’ tan famosos en Japón. Los Gashapons son figuras de acción de unos 10 cm, de plástico o PVC, que podemos obtener en máquinas expendedoras. A pesar de que son figuras de menor calidad que las anteriores, cuentan con el morbo de no saber qué figura vas a extraer de la bolita que te suelta la máquina. Podría tocarte algún diseño exclusivo o modelo super raro por el que algunos coleccionistas estarían dispuestos a pagar importantes sumas de dinero.

¿Y a vosotros, Frikingos? ¿Qué figuras os remueven más? ¿Cuál es la joya de vuestra colección? Y, en el caso de que aún no seáis aficionados y os lo estéis planteando, ¿qué estilo os llama más para iniciaros? Esperamos vuestros comentarios con ansia, porque, por si no lo sabíais… los coleccionamos. ¡Hasta la próxima, figuras!